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Transportation

Las nuevas formas de transporte son los creadores y destructores de las ciudades. El Canal Erie, que se inau­guró en 1825, conectó a los granjeros y los comerciantes en el medio-oeste y a lo largo del canal en el norte del estado de Nueva York a los mercados nacionales e internacionales por medio de la ciudad de Nueva York. Los pueblos a lo largo del canal, como Siracusa y Búfalo, se beneficiaron de su situación y cre­cieron rápidamente después que se completó el Canal.

Aunque los canales fueron un gran paso al conectar la nación, no operaban duarante las congelaciones del invierno. Las locomotoras de vapor pronto les siguieron y a menudo los suplantaron. Como los canales y ríos anteriormente, los ferrocarriles crearon prosperidad a lo largo de sus rutas. Las ciudades competían para lograr una de las paradas.

Un ejemplo clásico es la competencia entre St. Louis y Chicago. Desde su percha en el río Mississippi, St. Louis dominaba el comercio hasta Nueva Orleans. Por contraste, Chicago construyó conexiones ferroviarias que cruzaban el Mississippi, facilitando transporte todo el año que era más confiable que el de St. Louis, basado en el río. Las conexiones ferroviarias y comerciales de Chicago con Nueva York le permitieron dominar el comercio entre el este y el oeste. Aunque St. Louis y otras “ciudades portal” florecían, Chicago descollaba sobre todas.

El control de los ferrocarriles de la nación significaba riqueza y poder sin precedentes. Durante la Edad de Oro, floreció el capitalismo no regulado, acarreando poder inaudito a los dueños de ferrocarriles como Jay Gould y Cornelius Vanderbilt.

En los 1880 y los 1890, los granjeros del medio oeste y el sur protestaron contra los monopolios ferrocarrile­ros que cobraban altos precios y controlaban sus vidas desde lejos. Este movimiento populista desafió el poder de los ferrocarriles y sentó las bases para su reestructu­ración y regulación comenzando con el establecimiento de la Comisión de Comercio Interestatal en 1887.