CUNY Home
 

The War of Wealth

A medida que los Estados Unidos luchan por recuperarse del Colapso de 2008 y la Gran Recesión subsiguiente, debemos recordar que mientras las hipotecas riesgosas y los cambios de incumplimiento crediticio pueden ser nuevos, la inestabilidad inherente de los mercados y la "exuberancia irracional" de los inversionistas no lo son.

En el siglo 19 los Estados Unidos tuvieron cinco colapsos de la bolsa y depresiones (entonces llamadas pánicos). "La Guerra de la Riqueza", una obra basada en el Pánico de 1893, palidece en comparación al Pánico real mucho más desastroso que llevó a la sobreproducción, la deflación de la moneda, un marcado descenso en los precios de los productos agrícolas, la reducción de las inversiones en los ferrocarriles, una gran expansión de la deuda, y una depresión europea que llevó a los acreedores a exigir pago en moneda. En los EE.UU. numerosas bancarrotas, desempleo al 18%, conflictos laborales y un levantamiento de granjeros afligieron la nación. Estos problemas llevaron a numerosas peticiones para que el gobierno desempeñara un papel más activo en regular las grandes corporaciones que llegaron a dominar los negocios es­tadounidenses para fines del siglo 19.

The War of WealthLos propietarios que se enfrentan al embargo hipotecario protestan frente ala Corporación Financiera Countrywide, Boston, 2007.

Cuando la depresión terminó en 1897, los capitalistas como J.P. Morgan, John D. Rockefeller y Andrew Carnegie habían tomado ventaja de los muchos negocios fracasados para consolidar y concentrar su control sobre la banca, el petróleo y el acero. Los colapsos de la bolsa, como el Gran Colapso de 1929 y el Colapso de 2008, dejaron al descubierto las debilidades subyacentes del sistema económico, que incluyen la gran desigualdad de riqueza, bancos con excesivo poder, falta de regulación y préstamos irresponsables. Lo que hizo más severas las depresiones del siglo 20 fue que la mayor parte de los estadounidenses vivían en ciudades y no podían alimentarse durante los malos períodos.

Aunque el capitalismo tenía la flexibilidad para recuperarse de esos pánicos y depresiones, los costos en carencias y sufrimiento fueron muchos, como se puede ver en la subida vertiginosa del desempleo y los embargos hipotecarios. En 2010, casi tres millones de hogares (o 1 de cada 45) cayeron en embargo hipotecario.