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The Great Migration

A principios de los 1900, 90% de los afroamericanos vivían en el sur segregado Jim Crow, atados por deudas a los hacendados en un mundo rígidamente racista y segregado donde los linchamientos y otras formas de intimidación y violencia se usaban para reforzar el or­den social. La primera oportunidad importante se presentó cuando la primera Guerra Mundial cercenó la inmigración de Europa y creó una demanda de trabajo en la economía floreciente de la guerra a medida que la economía del algodón empezaba a declinar. Los empleadores necesitaban obreros afroamericanos para llenar los trabajos y mandaban agentes para traerlos al norte. Al mismo tiempo, los periódicos afroamericanos como el Defensor de Chicago, a menudo llevado al sur por maleteros de literas negros, animaban a los afroamericanos a venir al norte. El Ferrocarril de Pensilvania trajo 16,000 afroamericanos al norte sólo durante el verano de 1916.

Los afroamericanos tomaban trenes hacia el norte y el oeste hacia ciudades como Nueva York, Boston, Chicago, Cleveland, Detroit, Los Ángeles y Oakland, que prometían mejores oportuni­dades y mayor libertad. Entre1916 y 1970, aproximadamente siete millones de afroamericanos hicieron el viaje desde el sur; la oleada disminuye durante la Gran Depresión y se vuelve una verdadera inundación durante la segunda Guerra Mundial y después. Jacob Lawrence, cuya pintura arriba representa la Gran Emigración, llega a Harlem de niño en 1930; su madre y muchas otras mujeres ne­gras trabajaban como sirvientas en la ciudad de Nueva York.

The Great Migration Jackie Robinson, que integró el béisbol de ligas mayores en 1947, se trasladó de niño con su madre de Georgia a Pasadena, CA.

Lo que encontraban los hijos de la esclavitud en el norte no era la Tierra Prometida. Aunque las oportunidades aumentaban y la segregación legal no existía, el racismo limitaba su empleo, su educación y sus oportunidades de viviendas y los confinaba a los ghettos. Los obreros afroamericanos eran centrales a la economía de las ciudades industriales del norte, pero a menudo se emplea­ban en los trabajos peor pagados y más desagradables, como conserjes, obreros de tren de ensamblaje, mineros de carbón, estibadores, fogoneros en las fundaciones de acero. La mayor parte de las mujeres negras hallaban trabajo como sirvientas mal pagadas. Muchos blancos miembros de los sindicatos se oponían a que los negros que trabajaban en sus industrias se incorporaran a sus sindicatos. A fines de los 1930, los sindicatos del Congreso de Organizaciones Industriales comenzaron a reclutar miembros afroamericanos, ayudando a crear una clase media negra en la próspera era de la post-guerra. Curiosamente, muchos de sus descendientes ahora regresan al sur buscando mejores oportuni­dades económicas y un costo de vida más bajo.